Es increíble como nos cuesta mirar hacia dentro y reconocer conscientemente cuando es momento de decir ¡no más! Y así darnos la oportunidad de vivir nuevas experiencias y permitirnos cerrar desde lo sano y no desde el dolor.
Yo no quiero decirles que hay una fórmula mágica que nos va a llevar al cierre de ciclos y que todo va a ser color de rosa en el proceso, porque la verdad les mentiría. Cerrar ciclos es una de las cosas más difíciles que hay porque implica hacer un exhaustivo trabajo de introspección transparente y libre de condicionamiento, y eso, mi querido lector, es una tarea ardua, larga y confrontante.
Me parece que lo más importante para poder darse la posibilidad de terminar con un ciclo, es entender qué es y para qué debo cerrarlo. El cierre de ciclos es básicamente la culminación de una etapa en nuestra vida y puede estar cargada tanto de emociones positivas como negativas las cuales pueden generar algún tipo de apego, es por esto que muchas veces nos cuesta poder soltar para poder avanzar.
Definir el para qué es importante cerrar el ciclo no es tan difícil como suena, basta con escucharnos y reconocer qué oportunidades estoy bloqueando por el miedo a cerrar una etapa que, aunque nos trajo crecimiento, ahora es un obstáculo para nuestro propio proceso de aprendizaje y desarrollo personal.
Por ejemplo, llevas en un trabajo equis cantidad de tiempo, pero te das cuenta de que con el pasar del tiempo este trabajo ya no produce ningún aporte a tu crecimiento profesional, pero te niegas a la posibilidad de renunciar por la incertidumbre y temor que te trae buscar un nuevo empleo que te rete más, palabras más o palabras menos, te da terror salir de tu zona de confort, así esta ya no te edifique. En este caso, es bastante clara la necesidad de un nuevo trabajo, otra historia es que simplemente no te das el permiso de buscar nuevas alternativas que te permitan cerrar.
Cuando nos negamos a finalizar una etapa significativa, lo que hacemos en realidad es obstaculizar la llegada de experiencias que serán aun más gratificantes y de aprendizajes y son estos aprendizajes los que construirán una nueva y mejorada versión de nosotros mismos, pero cuando obstaculizamos el ciclo natural del cambio constante da como resultado frustración, desmotivación y estancamiento. Por lo tanto, tú eliges qué es lo que esperas de ti mismo en dirección a tu propio crecimiento.
Con esto tampoco quiero decirles que salten al vacío como cabras y que no piensen en las consecuencias, todo lo contrario, les invito a que hagan uso de toda su libertad, pero con la responsabilidad que esto significa. Actúen de una forma pausada, consciente y segura, sobre todo si estamos hablando de decisiones que difícilmente se pueden revertir.
Cerrar ciclos son oportunidades de ser mejores, pero sin duda tienen que ir más allá de las intenciones, de nada nos sirve fantasear con un “mundo ideal” sí no lo llevamos a la acción y es ahí donde empieza la dificultad, porque dar el primer paso no siempre es sencillo, sin embargo, la mejor forma de dar inicio a una nueva etapa es llenarla de solidez y esta solo se consigue cuando realizamos acciones enfocadas a nuestro propio progreso. Por lo tanto, revisa qué acciones son necesarias para iniciar una nueva etapa y EJECUTALAS sin excusas.
Si eres capaz de reconocer que llegó el momento de finalizar una etapa y no haces nada para finalizarla, déjame decirte que la vida misma te va a seguir poniendo en situaciones que te confronten con ese ciclo específico que no quieres dejar atrás y la experiencia ya no será tan edificante porque estarás desde un lugar de estancamiento y no de progreso y créeme estas situaciones serán constantes hasta que descubras el verdadero aprendizaje.
Es común encontrar discursos como “siempre doy con hombres celosos” “todas las mujeres con las que salgo se aprovechan de mi” o “en todos mis trabajos me maltratan” entonces, lo mejor que puedes hacer es ser honest@ contigo mismo, identificar tu grado de responsabilidad en estas experiencias (Siempre hay un grado de responsabilidad), atravesar las emociones que acompañan la finalización de la etapa que debe acabar, identificar los aprendizajes de esa experiencia, perdonar y perdonarte por las fallas que pudo haber en este ciclo que van a dejar atrás, enfocarte en lo que promueve tu crecimiento y vivir plenamente esa nueva etapa.
