Hablar de depresión se ha convertido en un tema de confrontación para muchos en la actualidad y esto se debe a que públicamente, casi nadie se atrevía a reconocer que algo andaba mal internamente y que paulatinamente estaba perdiendo el gusto por la vida y por sí mismo. Pero solo hasta que gente con reconocimiento público empezó a referirse al tema he incluso en otros tristes casos hubo suicidios de por medio, es que nos hemos permitido a hablar de ella y tratar de reconocerla.
La depresión puede ser producto de muchos desencadenantes que van desde un componente biológico como desequilibrios hormonales, genética, alteración en neurotransmisores, hasta experiencias desagradables, por este motivo es importante identificar de donde provienen los síntomas para poder realizar una adecuada intervención.
En términos generales la depresión es una alteración del estado de ánimo que está comúnmente asociada a una sensación de tristeza constante, perdida de interés en actividades que anteriormente generaban placer, alteraciones de sueño (insomnio o hipersomnia), cansancio, sentimiento de culpa, falta de concentración, alteración en la conducta alimentaria, entre otras, pero más que las alteraciones cognitivas o interpersonales que trae consigo esta condición, mi invitación es a abordarla desde una perspectiva menos encerrada en el esquema del síntoma y más desde el significado.
Con lo anterior no quiero decir que los síntomas y su respectivo tratamiento no sean importantes, todo lo contrario, son claves para abordar esta condición, enfrentarla y tratarla asertivamente para obtener resultados satisfactorios a través del tiempo, sin embargo, lo que quiero es que vayas más allá de esto y te enfoques en comprender esta situación para así poder darle significado y avanzar positivamente transformado.
Los seres humanos estamos expuestos constantemente a situaciones que nos confrontan y nos llevan a cuestionarnos acerca de nuestra propia existencia y en medio de dichas situaciones pueden llegar cambios significativos en el estado de ánimo, esto es apenas normal teniendo en cuenta que somos tan dinámicos y adaptativos, pero el problema viene cuando sentimos que estas circunstancias nos superan y nos quita capacidad de respuesta y consciente o inconscientemente elegimos dejarnos llevar por esas emociones negativas que pueden aparecer en el camino.
Es importante que comprendas que no está mal tener emociones negativas, no está mal sentir que en ocasiones no tienes la fuerza o la valentía suficiente para sobrellevar todo lo que trae consigo la vida misma, no está mal reconocer que no se es autosuficiente y que muchas veces necesitas que algo o alguien que te ayude a levantar los brazos cuando estos ya están cansados.
Lo que sí está mal es quedarse permanentemente enfocado en o malo de la situación y quedarse estático frente a las múltiples posibilidades que tienes para avanzar. Claro, no voy a negar que estas posibilidades pueden opacarse significativamente gracias a la sensación negativa y reduccionista que trae consigo la depresión, pero créeme las posibilidades están ahí, y lo único que debes hacer para visualizarlas es buscar ayuda autentica y profesional que te permita encontrar luz en un camino lleno de neblina.
Para hacer frente a la depresión es indispensable identificarla y para esto puedes tener de referencia los síntomas descritos anteriormente, pero ¡cuidado! No caigas en un autodiagnóstico, ya que estos síntomas pueden aparecer en cualquier momento y no necesariamente son depresión, pues existen unos parámetros de diagnóstico relacionados con el tiempo, cantidad de síntomas, intensidad, entre otros, para identificar si se trata o no de depresión y eso solo lo puede evaluar un profesional de la salud mental.
Internet está lleno de diagnósticos irresponsables que lo único que hacen es generar pánico, la manera más confiable para saber si necesitas ayuda terapéutica es escucharte a ti mism@ e identificar si definitivamente necesitas de un profesional para poder aclarar dudas e intervenir en la condición que te genera malestar. Adicionalmente y hago un especial énfasis en esto, es siempre acudir a un profesional capacitado para que te haga acompañamiento e inicies tu proceso terapéutico.
No es el coach, no es el que lee el cigarrillo, no es la bruja, no es la instructora del gimnasio, no es el vecino que hizo un curso de autosuperación quien va a ayudar a tratar la depresión, es un profesional de salud mental formado exclusivamente para estas situaciones, llámese psicólogo o psiquiatra, nadie más.
Puedo comprender que un diagnóstico de depresión genera preocupación, ansiedad y desconcierto, y que por esto algunas personas busquen ayudas desesperadas, pero es indispensable ser responsable con la salud mental y darle la importancia y el cuidado que necesita ya que podría desencadenarse un mal mucho peor al no darle el tratamiento adecuado.
La depresión va más allá de un bajonazo de autoestima, una pérdida de interés por casi todo en general o vivir triste la mayor parte del tiempo, la depresión también es la oportunidad de salir transformado de esa situación. No te puedo decir que hay determinado número de pasos o un único camino para superarla porque cada persona es particular y es precisamente esto lo que hace indispensable el acompañamiento terapéutico, para poder entender esta particularidad y poder trabajar en ella.
Mi invitación es a que te des cuenta de que la depresión no puede ser vista como algo netamente patológico, sino como la posibilidad que tienes para alinear lo que quieres de ti con lo que haces para conseguirlo, es la oportunidad de dar sentido a tu vida, basándote en la libertad que tienes para elegir, cómo afrontas cada situación y en la responsabilidad que conlleva cada elección que hagas.
Buscar ese sentido de vida en muchas ocasiones no es tarea fácil, sino que necesita de un largo camino de autoconocimiento ya que a partir de este sentido se regulan aspectos como la autoestima, los valores tus proyectos vitales y muchos otros y por esto reincide tanto en la depresión.
Basándome en Viktor Frankl, un importante Psiquiatra sobreviviente al holocausto judío, es recomendable trabajar en 3 valores que enmarcan la búsqueda de sentido de vida:
- Valores creativos: Es la capacidad que tenemos las personas de DAR y se evidencia cuando eres capaz de dar algo mas de ti mismo, una obra de tus manos, alguna actividad, respuesta específica, un producto realizado etc.
- Valores vivenciales: Estos están relacionados con la experiencia a través de tus sentidos, es decir como percibes el mundo por medio de ellos ya sea con el contacto con la naturaleza y como te relacionas con los otros a partir del amor.
- Valores de actitud: Es la capacidad que tienes de cambiar el sentido del sufrimiento, logrando transformar una experiencia negativa en un triunfo personal.
Es decir, que si quieres emprender este camino que te lleve a la búsqueda de sentido empieza por darle prioridad a estos valores y a trabajar constantemente en ti y veras como con esto y un adecuado acompañamiento psicoterapéutico e interdisciplinar en caso de que la depresión tenga componentes diferentes a los psicológicos, esos molestos síntomas van a ir desapareciendo y vas a salir completamente renovado porque eres más de lo que un diagnostico dice de ti.
